En un almacén de manipulado, septiembre es el mes en que se decide cómo va a ir la limpieza de los siguientes ocho meses. Lo que no esté resuelto ahora, en noviembre ya no se resuelve: ni hay personal libre en la comarca, ni hay una tarde tranquila para hacer un decapado de suelo, ni nadie va a parar una línea para que se limpie una viga.
Lo que hay que hacer con el almacén parado
Suelos. Es lo único que se puede tratar bien con el edificio vacío. Fregado a fondo con máquina, y decapado donde el pavimento haya perdido la capa. Un hormigón poroso mal tratado en septiembre significa suciedad incrustada hasta mayo.
Alturas. Estanterías, vigas, bandejas de luminarias y conductos accesibles. Con la nave llena esto no se toca, y todo lo que se acumula ahí acaba cayendo sobre la zona de trabajo cuando pasa una carretilla o entra aire.
Vestuarios y aseos a fondo. Taquillas por dentro, bancos, juntas de alicatado, duchas con antifúngico, desincrustante en sanitarios y grifería. Empezar campaña con los vestuarios recién hechos cambia la percepción de todo el mundo el primer día.
Comedor y zona de descanso. Interior de neveras y microondas, encimeras, mobiliario y suelo. En un almacén con turnos, el comedor se usa cuatro veces al día durante meses.
Exteriores. Muelles, rampa y zona de carga con hidrolimpiadora. Por ahí entra la mitad de la suciedad que luego acaba dentro.
La conversación que hay que tener ahora, no en noviembre
Un almacén hortofrutícola tiene dos vidas. De octubre a mayo entran decenas de personas por turno, el suelo acumula restos vegetales y agua, y los vestuarios y el comedor no dan abasto. De junio a septiembre, el mismo edificio es un local casi vacío que necesita mantenimiento y poco más.
Contratar la limpieza como si el año fuera uniforme es un error en las dos direcciones: o pagas de más medio año, o te quedas corto justo cuando más se nota. Lo que funciona es firmar con dos regímenes, campaña y fuera de campaña, con el número de personas, las horas y el importe de cada tramo escritos en el contrato.
Y hay que cerrarlo en septiembre. En plena campaña no hay personal disponible en la Ribera: quien no contrató en septiembre no encuentra a nadie en noviembre, por mucho que se lo prometan por teléfono. Esa promesa es la que revienta más servicios en esta comarca.
Frecuencias que funcionan en campaña
- Vestuarios y aseos: una pasada por cambio de turno. Con dos turnos, dos pasadas. Con una sola al final del día, el segundo turno se encuentra lo que dejó el primero.
- Comedor: entre turnos, no al cierre.
- Zonas de paso y muelles: barrido mecánico diario o en días alternos según el movimiento.
- Oficinas del almacén: dos o tres días por semana, como cualquier oficina.
- Zonas de manipulado: según el protocolo del plan de autocontrol del almacén, con el reparto de tareas claro entre tu personal y el nuestro.
Los papeles, también ahora
Si el almacén exporta o pasa auditorías de cliente, la parte de limpieza se mira. Lo que hay que tener en la carpeta del centro: fichas técnicas y de seguridad de los productos, número de registro de los desinfectantes, dilución y tiempo de contacto por escrito, y registro firmado de las tareas ejecutadas. Nada de esto se improvisa el día que aparece el auditor.
La diferencia entre limpiar, desinfectar y lo que no es ninguna de las dos cosas está explicada en la guía de limpieza, desinfección y esterilización. Merece un rato: hemos visto almacenes de la comarca desinfectando vestuarios con un producto que no estaba registrado, lo cual a efectos de inspección es no desinfectar.
Un apunte sobre el precio
En naves y almacenes el rendimiento de referencia con fregadora ronda los 400 m² por hora en zona despejada, y baja bastante entre estanterías y palés. Por eso presupuestar por metros brutos no sirve de nada: lo que cuenta es cuánta superficie está libre. Una nave de 2.000 m² con fregado semanal de zonas de paso se mueve entre 400 y 700 € al mes más IVA, y los vestuarios y el comedor se calculan aparte según turnos.
Si quieres ver cómo montamos el servicio completo, está en las páginas de limpieza de naves industriales y de almacenes y logística. Y si el almacén está en la comarca y quieres tenerlo cerrado antes de octubre, este es el mes de la visita.